W. Ronald D. Fairbairn

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En 1941, (Revisión de la psicopatología de la psicosis y psiconeurosis) Fairbairn registró que la prueba de disociación del yo debía encontrarse, no solo en estados esquizoides manifiestos, sino también en las psiconeurosis y, en realidad, en las condiciones psicopatológicas en general.
   
    A la luz de algunas consideraciones, Fairbairn prosiguió a esbozar una teoría del desarrollo del yo concebida en función de relaciones objetales, que abarca los siguientes aspectos:

1.     El desarrollo del yo está caracterizado por un proceso en el que un estado original de dependencia infantil, basado en la identificación primaria con el objeto, es abandonado en pro de un estado de dependencia adulta madura, basado en la diferenciación entre el objeto y uno mismo.

2.    El desarrollo del yo debe considerarse entonces como un proceso de tres estadios:

a)    De dependencia infantil
b)    De transición
c)    De dependencia adulta o madura

3.    La esquizofrenia y la depresión están relacionadas etiológicamente con perturbaciones del desarrollo durante el estadio de dependencia infantil; la esquizofrenia ligada con dificultades que surgen en las relaciones objetales sobre la succión, y la depresión relacionada a conflictos que surgen en las relaciones objetales con respecto a morder.

4.    Los síntomas obsesivos, paranoides, histéricos y fóbicos derivan su significación etiológica del hecho de reflejar la actuación de cuatro técnicas especificas, empleadas por el yo en un intento de manejar las dificultades que surgen sobre las relaciones objetales durante el estadio de transición.

5.    Las cuatro técnicas transicionales actúan funcionalmente como defensas contra la emergencia de tendencias esquizoides y depresivas, originadas durante e primer estadio del desarrollo del yo.

6.    En tanto que el afecto característico de los estados depresivos es, la depresión, el afecto de los estados esquizoides es una sensación de futilidad.

7.    La persistencia de una tendencia preponderantemente esquizoide o depresiva, que surge durante el estadio de dependencia infantil, se refleja en la emergencia de dos tipos contrastantes de individuos: a) el esquizoide (introvertido), y b) el depresivo (extrovertido).

En 1943 (La represión y el retorno de los objetos malos, con especial referencia a la neurosis de guerra) Farbairn informó sobre la anomalía que surge del hecho de que las últimas investigaciones de Freud sobre la naturaleza y crecimiento del yo, habían sido superpuestas a la psicología de las pulsiones que surgió de sus investigaciones anteriores, sin ningún intento de revisar su propia psicología de las pulsiones a la luz de sus conceptos estructurales subsiguientes.  Fairbairn expresó la idea de que era solo sobre la base de una psicología de las relaciones objetales, en la que se tuviera en cuenta tanto las relaciones del yo con los objetos internalizados como con los externos, como podría lograrse una integración entre los conceptos de pulsión y estructura del yo.

Formuló explícitamente la idea de que la represión representa una reacción defensiva por parte del yo, contra objetos internalizados que parecen al yo insoportablemente malos.  Introdujo otro tipo de observaciones en apoyo de la idea de que la internalización de objetos malos representa un intento por parte del pequeño de hacer “buenos” a los objetos de su ambiente.  Otra técnica que describió como la defensa moral consiste en mejorar esta situación intolerable, presentando al niño las posibilidades de bondad y maldad condicional; y este fin es efectuado por la internalización de objetos buenos compensatorios, que asumen un rol superyoico.

En 1944 (Estructura endopsíquica considerada en función de relaciones objetales) Fairbairn llamó especialmente la atención sobre la tesis de los objetos internalizados y las limitaciones prácticas inherente a una psicología de pulsiones por su incapacidad para esclarecer realmente el problema de la utilización de las hipotéticas pulsiones liberadas en la terapia analítica.  Señaló que la utilización de las pulsiones es esencialmente un conflicto de relaciones entre objetos, y que, en tanto que constituye también un problema de la personalidad, los tales casos están ellos mismos en lazados con la relaciones de las estructuras yoicas con los objetos internalizados.

Fairbairn  llegó a considerar los sueños y las fantasías diurnas como dramatizaciones de situaciones endopsíquicas que implican: a) relaciones entre estructuras yoicas y objetos internalizados y b) interrelaciones entre las estructuras yoicas mismas.

Opina que la ambivalencia no es en sí misma un estado primario, sino que surge como reacción a la privación y frustración.  De este modo, no considera que en ausencia de frustración el bebé dirigiría agresión directa espontáneamente hacia su objeto libidinoso.  Son entonces las experiencias de privación y frustración libidinosas las que originalmente provocan la agresión del niño hacia su objeto libidinoso, y dan lugar así a la ambivalencia.

De acuerdo a los conceptos que Fairbairn ha formulado, la depresión se origina como un ataque por el yo dividido, tanto sobre el objeto excitante como sobre el repelente; y este proceso lo describe como represión directa primaria, y a su vez se acompaña de un proceso de represión directa secundaria, mediante la que el yo disocia y somete a dos partes de sí mismo que mantienen, respectivamente, catexias de los dos objetos internos reprimidos.

Según Fairbairn tanto la represión directa como la indirecta, se originan en la infancia antes de que surja la situación edípica; la represión indirecta, según este autor es una técnica especial adoptada por el niño para reducir la expresión tanto de la libido como de la agresión, hacia la madre, en un estadio en el que es el único objeto significativo y el pequeño vive en completa dependencia de ella.

Igualmente ya que su relación con el padre como objeto nuevo implica problema de adaptación similar a los que ya ha experimentado en su relación con la madre, emplea naturalmente técnicas parecidas resultando que se establecen dos figuras internalizadas de su padre, como: a)objeto excitante y b) objeto repelente.

La constitución del objeto excitante y del repelente es el factor más importante en la determinación del carácter de la situación edípica que se desarrolle.

No  puede dejar de observarse que el esquema general que Fairbairn ha esbozado, representa una considerable separación de las ideas freudianas, aunque hay una cierta analogía identificable, en todos los puntos.  Existen dos puntos centrales de diferencia.  En primer lugar, aunque el sistema global del pensamiento freudiano destaca las relaciones objetales, se adhería teóricamente al principio de que la libido es primariamente búsqueda de placer, o sea que no tiene dirección.  En contraste, Fairbairn se declara a favor del principio que establece a la libido primariamente como búsqueda de objeto.

Freud consideraba la agresión como la libido, sin dirección.  En segundo lugar, considerada la pulsión teóricamente distinta de la estructura, Fairbairn no acepta esta distinción como válida y se adhiere al principio de la estructura dinámica.

La psicología de estructura dinámica representada por Fairbairn ofrece el punto positivo de permitir que los fenómenos psicopatológicos sean explicados directamente en función de conformaciones estructurales, haciendo a su justicia al hecho incuestionable de que los síntomas son expresiones de la personalidad como un todo.

En 1951, Fairbairn creyó necesario introducir una modificación más a su posición teórica.  Su temprana clasificación de las cuatro técnicas defensivas de transición se basó en una distinción entre dos objetos internalizados que describió, respectivamente, como aceptado y rechazado.  La suposición de esta clasificación era que la ambivalencia hacia el objeto externo llevaba, en un estadio temprano, a la internalización de un objeto bueno y un objeto malo.

Se consideró que los objetos buenos o satisfactorios solo se internalizaban en un estadio posterior, para aliviar l angustia que surge de la presencia de objetos malos o insatisfactorios en el mundo interno, luego de su internalización.

Cuando son disociados los objetos excitante y repelente, persiste un núcleo del objeto original, despojado de sus elementos sobreexcitantes y sobrefrustrantes; y este centro asume entonces el status de un objeto desexualizado e idealizado, que catectizado y retenido por sí mismo en un yo central después de que este último se ha despojado de las partes de sí que catectizaban a los objetos excitante y repelente, y a los que Fairbairn a descrito, respectivamente, como el yo libidinoso y el saboteador interno.


Giovanna Fernandez

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