Harry Stack Sullivan

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HARRY STACK SULLIVAN   (1892-1949) 
Psiquiatra norteamericano nacido en una granja en el estado de Nueva York.
Es el más empírico de los teóricos del psicoanálisis. En general, se apega estrictamente a los hechos observados; después de Freud, es el primer investigador que propone una teoría sistemática del desarrollo de la personalidad.
Sullivan llama a su sistema teoría de las relaciones interpersonales. Sostiene que, con un sustrato biológico, el hombre es el producto de la interacción con otros seres humanos, y que la personalidad surge de las fuerzas personales y sociales que actúan sobre el individuo desde el momento mismo de su nacimiento.
Afirmaba que el desarrollo de la personalidad y las enfermedades mentales son determinados por el juego de fuerzas personales y sociales, mas que por factores constitucionales del individuo.
La angustia, según Sullivan, es una fuerza muy  poderosa en la formación de la personalidad; pero es restrictiva, porque interfiere la observación,  disminuye la capacidad de discriminación y obstruye la adquisición del conocimiento y de la comprensión. Provoca el recuerdo detallado de las circunstancias que la originaron y aminora la posibilidad de previsión.
El tema central de su teoría es la ansiedad del hombre; la ansiedad como motivación primordial, como la constructora de un sistema del self el gran educador en la vida. Su teoría, como la de muchos otros, está basada en el tipo de personalidad desviada, de donde tomó la materia prima para sus teorizaciones. Sullivan desarrolló la llamada teoría interpersonal de la psiquiatría.
Sullivan tiene del amor una idea similar a la de Fromm. Las relaciones amorosas son la principal forma de satisfacción de la vida humana.

Descripción de la conducta humana.

El término personalidad era una palabra, más que una entidad de estudio para este autor. Su teoría enfatizaba las relaciones entre las personalidades y la personalidad individual, ya que el hombre no existe como un ser aislado, sino en relación con otros.
El hombre  es un sistema orgánico que opera; su cuerpo puede condicionar su personalidad, pero sólo hasta el grado en el que su cuerpo sea necesario para su vida. En ocasiones puede hacer a un lado sus necesidades biológicas para satisfacerlas necesidades de sus sistema social.
Es importante para Sullivan y su teoría, la forma en que el ser humano se desarrolla durante los primeros años de su vida, en la infancia, la niñez y la adolescencia. Esto quiere decir que los patrones interpersonales de los primeros años son extraordinariamente importantes para la personalidad, sin que se piense que pueden borrar el efecto de los determinantes  sociales de la misma.  
Los conceptos que sustenta este autor son: relaciones interpersonales, sistema de tensión, ansiedad, dinamismos, personificación y experiencias cognoscitivas.

Relaciones interpersonales.
La personalidad  nunca podrá ser abordada para su estudio como algo aislado de las demás, sino en relación con otras personalidades. Sullivan piensa que las relaciones interpersonales son el fundamento de la personalidad. Desde el nacimiento  del hombre, éste entra en contacto con otros seres humanos, contacto que persiste a lo largo de la vida.
La personalidad individual solo se puede desplegar en relación con otras personalidades. No todos los contactos son entre seres humanos, ya que también se pueden establecer relaciones entre otros seres y entidades ficticias.
El tema de las relaciones interpersonales actúa también en los sueños, en forma análoga a lo que sucede con la imagen ficticia.
Todo lo que hacemos es el resultado del orden social en que vivimos. Y al vivir en una sociedad, todos los seres sociales que nos rodean ejercen algún efecto sobre nosotros, aunque aparentemente no lo parezca.

Sistema de tensión. Para Sullivan, el hombre está constantemente luchando para disminuir las tensiones de la vida. Él denominó euforia a la falta total de tensión, encontrándose en el polo opuesto un estado de tensión semejante al observado en la psicosis. El hombre tratará de reducir cualquier tensión que ponga en peligro su seguridad.
La tensión puede surgir de dos fuentes: las necesidades orgánicas  y la inseguridad social, ambas productoras de ansiedad. Las necesidades orgánicas pueden ser generales o específicas; ejemplos de las primeras serían la urgencia de agua o alimento; de las segundas serían el que el agua fuera dulce o que el alimento fuera una torta.
El hombre está rodeado por sentimientos de ansiedad desde el momento en que nace. El rechazo social, real o imaginario, es también una fuente importante de ansiedad.
Las necesidades son específicas y pueden ser satisfechas; la ansiedad es general y no puede ser satisfecha del mismo modo. La seguridad es lo que nos permite relajar la ansiedad, y no  se puede relajar la ansiedad sin ayuda del medio exterior.
Principales objetivos de los seres humanos: satisfacción.- cumplimiento de las necesidades – hechos biológicos. Seguridad: auxilio de la ansiedad – se aprende culturalmente.
“Nadie puede basar su propia satisfacción sin atender las consecuencias de sus acciones para los demás” – aportación valiosa.
De acuerdo a Sullivan, el hombre tiene una personalidad que lucha para equilibrar sus tensiones. Cuando esto se logra, la persona está feliz y libre de ansiedad; sin embargo, esto no se logra sólo en el caso de que  no existan fuerzas externas de presión.
La ansiedad puede variar en intensidad, haciendo que el hombre se comporte de diversas maneras, pudiendo llegar, en situaciones extremas, a la neurosis o a la psicosis.

Sistema del Self
Como resultado de la ansiedad vivida por el niño, surge y se crea el sistema del self. Este sistema mantendrá seguro al sujeto, alejado de la tensión. En el niño, conformarse a las reglas sociales de sus padres le evita la ansiedad; no conformarse, la produce. La ansiedad da como resultado tensión, y ésta es dolorosa.  
Este sistema del self tiende a persistir y a ser reforzado a medida que transcurre la vida, ya que  es muy valioso para reducir las tensiones.

Etapas de desarrollo
Sullivan es cauto, empírico, riguroso, concibe al individuo como un “centro” de un conjunto de interacciones. Estas interacciones son la persona, organismo en desarrollo, de cambiantes necesidades, que atraviesa a lo largo de su vida siete etapas de desarrollo.
Las siete etapas del desarrollo que postula son:
a) Infancia: de los cero a los dieciocho meses; es decir, desde el nacimiento, hasta la aparición del lenguaje articulado.. La zona corporal más importante en este periodo es la boca. El sistema del self está apenas emergiendo; las experiencias interpersonales más importantes son; la alimentación, que puede ser pecho materno o botella; énfasis en la orientación hacia el pezón; miedo hacia la madre buena-mala;  éxitos ocasionales al satisfacerse a sí mismo de manera independiente de la madre; dependencia total de los padres.
b) Niñez: transcurre de los 18 a 20 meses hasta la edad de 4 o 5 años; es decir, desde que aparece el lenguaje hasta que surge la necesidad de tener compañeros de juego.. Su sistema del self ya reconoce los roles sexuales; sus experiencias cognoscitivas  son paratáxicas principalmente, pero empiezan a evolucionar hacia las sintácticas; las relaciones interpersonales características están basadas en las personificaciones; dramatizaciones, como jugar a que es ya un adulto; es posible que haya “transformaciones malévolas”, en el sentido de creer que el mundo está contra él, lo cual puede producir aislamiento.
c) Etapa juvenil: desde los 5 o 6 años hasta los 11; es decir, se localiza en la época durante la cual asiste a la escuela primaria. La zona corporal dominante es la genital, latente o adormecida. Su sistema del self empieza a integrar sus necesidades y a desarrollar controles internos. Sus experiencias cognoscitivas  son predominantemente sintácticas; se siente fascinado por los símbolos. Las relaciones interpersonales características de esta etapa son la de la socialización, que se refleja en la cooperación y la competencia; el  aprendizaje de controles; se orienta en cómo vivir; es dependiente.
d) Preadolescencia: de los 11 a los 13 años aproximadamente. La zona corporal predominante es la genital emergente; su sistema del self se encuentra más o menos estabilizado. Sus experiencias cognoscitivas son sintácticas. Las relaciones interpersonales predominantes o características son la necesidad primordial de compañeros del mismo sexo; durante esta época empiezan las relaciones humanas genuinas; necesita la oportunidad de saberse igual a otros, que se refleja en la mutualidad y y reciprocidad en las relaciones interpersonales; comienza a surgir, en forma confusa, el sentimiento de independencia.
e) Adolescencia temprana: de los 15 a los 17 años. La zona corporal predominante es completamente genital. El sistema del self está confuso, pero continúa estabilizándose. Sus experiencias cognoscitivas son sintácticas, extraordinariamente orientadas hacia aspectos sexuales. Las relaciones interpersonales características son extraordinariamente lujuriosas; sus necesidades sociales son de dos tipos: eróticas hacia el sexo opuesto, y de intimidad hacia un compañero del mismo sexo que, en caso de confusión, puede llevar a la homosexualidad; sus relaciones son altamente independientes.
f) Adolescencia tardía: de los 17 o 19 años a los primeros veintes. Su cuerpo está ya totalmente maduro; su sistema del self, integrado y estabilizado; sus experiencias cognoscitivas, totalmente sintácticas. Las relaciones interpersonales características resultan de una fuerte seguridad en contra de la ansiedad y de prolongada duración; es miembro activo de algunos grupos sociales, y totalmente independiente.
g) Adultez: va de los 20 o 30 años en adelante, y corresponde a la época en la que la mayoría de la gente empieza a tener o tiene hijos. El cuerpo es totalmente heterosexual; el sistema del self está completamente estabilizado. Sus experiencias cognoscitivas son sintácticas y por completo simbólicas. Sus relaciones interpersonales características constatan que la sociedad ha creado un animal totalmente social, partiendo de un animal humano; se encuentra totalmente independizado del control de sus padres.


Experiencias cognoscitivas
Los procesos mentales permiten al hombre interrelacionarse con otros hombres y, desde el punto de vista de Sullivan, estas experiencias cognoscitivas están constituidas por tres formas jerárquicas de pensamiento, que se desarrollan en diferentes etapas de la vida, y que propician las relaciones del hombre con otros hombres.

Prototáxica. La primera experiencia es la prototáxica y se refiere a las sensaciones crudas de naturaleza momentánea; ocurren al azar, son muy vívidas durante el tiempo que duran; dejan huellas némicas y, por último, son necesarias para el desarrollo de los dos procesos mentales que le siguen. Aparecen en forma de sensaciones, imágenes sentimientos, estados de ánimo e impresiones momentáneas, que aparecen mientras dormimos y son inconscientes (bebé).

Paratáxica. Durante la segunda etapa del desarrollo cognoscitivo, la paratáxica, se perciben relaciones causales entre dos fenómenos  simultáneamente, siendo el caso o no, que exista una relación causal entre ellos. La conducta supersticiosa es un claro ejemplo de la experiencia cognoscitiva. Experiencias prelógicas que aparecen cuando una persona supone que existe una relación causa efecto (niñez a juvenil).

Sintáctica. La tercera experiencia cognoscitiva es la sintáctica, el tipo de pensamiento más elevado. Este pensamiento utiliza  a los símbolos como fundamento.

El “sí mismo” es una configuración de rasgos de personalidad desarrollados en la infancia para evitar la ansiedad y amenaza la autoestima. Es un sistema guía respecto a relaciones yo – tu, llamados por Sullivan “integraciones paratáxicas”. Las formas como se desarrollan esas relaciones pueden hacerse rígidas y dominar los patrones de pensamiento del adulto, limitando sus  acciones y reacciones respecto  al mundo y cómo lo ve. Las consecuentes inadecuaciones de juicios se llaman “distorsiones paratáxicas”.

Personificaciones. A través de las interacciones sociales y nuestra atención selectiva o falta de atención, desarrollamos “personificaciones de nosotros y otros”. Los mecanismos de defensa pueden reducir la ansiedad pero pueden  llevar a una mala percepción de la realidad.
Las personificaciones son imágenes mentales que nos permiten entender bien a nosotros  mismos y al mundo.

Hay tres maneras básicas en que nos vemos:

El mal – yo.- Aspectos del ego que son considerados negativos, está oculto de otros y posiblemente del propio ego.
La ansiedad que sentimos es a menudo el resultado del reconocimiento de esa parte defectuosa en nosotros.
El buen – yo. Todo lo que nos gusta de nosotros, compartimos con otros y a menudo ponemos delante pues no produce ansiedad.
El no – yo. Todas esas cosas que provocan tanta ansiedad en nosotros que no podemos ni siquiera considerarlas como una parte de nosotros mismos, se llevan nuestro mayor esfuerzo por evitarlas, se entierran en lo más profundo del inconsciente. 

La persona es el resultado de la sociedad, la que moldea las conductas.
La persona es capaz de posponer sus necesidades primarias para satisfacer lo que es la sociedad.
La primera angustia de la persona se da en la garganta porque se tensan los músculos al llorar.
Dos salidas, motivaciones o formas de satisfacer la ansiedad:
+ cuando una persona se mueve (hago algo para satisfacer mis necesidades)
- Cuando no te mueves inteligentemente.




Carolina Goméz

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