Psicólogo y psiquiatra suizo, nació en 1875. Es de las principales figuras del psicoanálisis. Fundó la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos o profunda. Su teoría: La persona debe mantener un equilibrio entre sus divisiones antagónicas. Murió en 1961.
TEORÍA Su teoría es diferente a la de los demás, en el sentido de que es metafísica, de naturaleza tal que es casi imposible de comprobar en una situación de laboratorio.
Su teoría es esperanzada: el hombre está emergiendo a través de las épocas para convertirse en un ser humano mejor y más civilizado, que opera dentro de cada vez mejores marcos de referencia. También da aliento a los años intermedios y últimos de la vida.
Descripción de la conducta humana.
La teoría jungiana puede tratarse en cuatro apartados: opuestos, autorrealización, estados inconscientes y teleología.
Opuestos. Jung se convenció de que todo el mundo y quizá el universo, animado e inanimado, existe en función de fuerzas contrarias (opuestas). La lucha es el aspecto básico de la vida; el conflicto produce progreso. El progreso, el movimiento, el cambio de posiciones son sólo posibles bajo condiciones de estress.
Para Jung, la oposición también se puede abrir en forma de progreso dentro de sí mismo por medio de tres acciones: compensación, unión y oposición.
Compensación. Cuando la personalidad siente que está en conflicto porque no puede lograr una meta deseada, puede seguir otra meta igualmente atractiva y al hacer esto desaparecerá el conflicto. Esta forma de compensación mueve hacia delante a la personalidad, hacia una nueva posición, aunque el punto logrado no esté en la dirección de la meta original.
Unión. Las fuerzas opuestas se unen a fin de buscar una solución satisfactoria para ambas. La unión de fuerzas opuestas, de acuerdo con Jung, puede ser una forma de resolver la oposición.
Oposición. La oposición conduce al movimiento y, por ende, a un progreso. Para Jung, la oposición era buena, sólo por medio de la acción puede el hombre dar pasos hacia delante.
Polaridades específicas que Jung detectó dentro de la personalidad del hombre.
Principio de equivalencia. Algunas veces también llamada principio de la conservación de la energía, significa que la fuerza usada para cambios de condición de un objeto no se pierde, sino que aparecerá en otra forma en otro objeto. Jung utiliza este principio para aplicarlo a la dinámica de la personalidad del hombre. A medida que disminuye el deseo hacia un objeto, una cantidad igual de deseo puede dirigirse hacia otro objeto. El deseo no se pierde por completo, simplemente se dirige hacia otro objeto.
Principio de entropía. Jung aplicó esta ley de la física a la dinámica de la personalidad. Como la personalidad no es un sistema cerrado, nunca es posible lograr un estado real de balance o equilibrio entre dos personas o dentro de una persona respecto de dos actividades. Y los cambios internos crean condiciones constantemente cambiantes, y proporcionan energía a la dinámica de la personalidad, todo lo cual tiende a mantener la conducta fuera de balance mientras que continuamente trata de mantenerse a sí misma en equilibrio. Sin embargo, a pesar del hecho de que el hombre nunca puede ganar la batalla de balancear sus conflictos, entre más se acerca a lograrlo, más se acerca a la paz y a la tranquilidad.
Regresión y Progresión. Jung creyó que la personalidad va hacia delante o hacia atrás. La progresión obviamente connota movimiento hacia delante, y tal movimiento hacia delante revela algún tipo de cambio que es beneficioso para la personalidad. De la regresión pueden provenir muchas cosas buenas, pues muchas veces el sujeto se da cuenta que obtiene metas regresando a una pequeña posición previa, reorientándose y, posiblemente, encontrando un mejor camino que el primero para lograr la meta deseada.
Inconsciente personal e inconsciente colectivo. El inconsciente personal opera como el almacén de todo lo que le ha sucedido al individuo. Todo el material consciente previo que en la actualidad no se encuentra disponible en la mente consciente porque ha sido olvidado, reprimido o no fue lo suficientemente fuerte en un principio, en un sentido subliminal, reside en el inconsciente personal.
El inconsciente colectivo es una de las contribuciones más discutibles de Jung al campo de la teoría de la personalidad; sugirió que el hombre nace con una predisposición de su pasado racial para actuar en ciertas maneras. Ciertos temores que parecen universales y que son conocidos para todos los hombres –sentimientos hacia la madre, aspiraciones hacia una figura sobrenatural, adoración de dioses y deidades- son ejemplos del inconsciente colectivo.
Jung dio varios nombre al inconsciente colectivo, pero con mayor frecuencia se refirió a él como arquetipo.
Consciente e inconsciente. El consciente tiene como su núcleo central al yo. El yo es aquella parte de la personalidad del hombre que posee sentimientos, percepciones y procesos de pensamiento que ayudan a la personalidad a atender la actividad de la vida diaria. Sin embargo, nunca opera solo, porque hay mucho interjuego entre éste y las dos áreas del inconsciente. Al yo le corresponde la tarea de dirigir los procesos de la vida. La dirección siempre es una proposición vacilante entre el yo en el consciente y el jaloneo e influencia del inconsciente.
TEORÍA Su teoría es diferente a la de los demás, en el sentido de que es metafísica, de naturaleza tal que es casi imposible de comprobar en una situación de laboratorio.
Su teoría es esperanzada: el hombre está emergiendo a través de las épocas para convertirse en un ser humano mejor y más civilizado, que opera dentro de cada vez mejores marcos de referencia. También da aliento a los años intermedios y últimos de la vida.
Descripción de la conducta humana.
La teoría jungiana puede tratarse en cuatro apartados: opuestos, autorrealización, estados inconscientes y teleología.
Opuestos. Jung se convenció de que todo el mundo y quizá el universo, animado e inanimado, existe en función de fuerzas contrarias (opuestas). La lucha es el aspecto básico de la vida; el conflicto produce progreso. El progreso, el movimiento, el cambio de posiciones son sólo posibles bajo condiciones de estress.
Para Jung, la oposición también se puede abrir en forma de progreso dentro de sí mismo por medio de tres acciones: compensación, unión y oposición.
Compensación. Cuando la personalidad siente que está en conflicto porque no puede lograr una meta deseada, puede seguir otra meta igualmente atractiva y al hacer esto desaparecerá el conflicto. Esta forma de compensación mueve hacia delante a la personalidad, hacia una nueva posición, aunque el punto logrado no esté en la dirección de la meta original.
Unión. Las fuerzas opuestas se unen a fin de buscar una solución satisfactoria para ambas. La unión de fuerzas opuestas, de acuerdo con Jung, puede ser una forma de resolver la oposición.
Oposición. La oposición conduce al movimiento y, por ende, a un progreso. Para Jung, la oposición era buena, sólo por medio de la acción puede el hombre dar pasos hacia delante.
Polaridades específicas que Jung detectó dentro de la personalidad del hombre.
Principio de equivalencia. Algunas veces también llamada principio de la conservación de la energía, significa que la fuerza usada para cambios de condición de un objeto no se pierde, sino que aparecerá en otra forma en otro objeto. Jung utiliza este principio para aplicarlo a la dinámica de la personalidad del hombre. A medida que disminuye el deseo hacia un objeto, una cantidad igual de deseo puede dirigirse hacia otro objeto. El deseo no se pierde por completo, simplemente se dirige hacia otro objeto.
Principio de entropía. Jung aplicó esta ley de la física a la dinámica de la personalidad. Como la personalidad no es un sistema cerrado, nunca es posible lograr un estado real de balance o equilibrio entre dos personas o dentro de una persona respecto de dos actividades. Y los cambios internos crean condiciones constantemente cambiantes, y proporcionan energía a la dinámica de la personalidad, todo lo cual tiende a mantener la conducta fuera de balance mientras que continuamente trata de mantenerse a sí misma en equilibrio. Sin embargo, a pesar del hecho de que el hombre nunca puede ganar la batalla de balancear sus conflictos, entre más se acerca a lograrlo, más se acerca a la paz y a la tranquilidad.
Regresión y Progresión. Jung creyó que la personalidad va hacia delante o hacia atrás. La progresión obviamente connota movimiento hacia delante, y tal movimiento hacia delante revela algún tipo de cambio que es beneficioso para la personalidad. De la regresión pueden provenir muchas cosas buenas, pues muchas veces el sujeto se da cuenta que obtiene metas regresando a una pequeña posición previa, reorientándose y, posiblemente, encontrando un mejor camino que el primero para lograr la meta deseada.
Inconsciente personal e inconsciente colectivo. El inconsciente personal opera como el almacén de todo lo que le ha sucedido al individuo. Todo el material consciente previo que en la actualidad no se encuentra disponible en la mente consciente porque ha sido olvidado, reprimido o no fue lo suficientemente fuerte en un principio, en un sentido subliminal, reside en el inconsciente personal.
El inconsciente colectivo es una de las contribuciones más discutibles de Jung al campo de la teoría de la personalidad; sugirió que el hombre nace con una predisposición de su pasado racial para actuar en ciertas maneras. Ciertos temores que parecen universales y que son conocidos para todos los hombres –sentimientos hacia la madre, aspiraciones hacia una figura sobrenatural, adoración de dioses y deidades- son ejemplos del inconsciente colectivo.
Jung dio varios nombre al inconsciente colectivo, pero con mayor frecuencia se refirió a él como arquetipo.
Consciente e inconsciente. El consciente tiene como su núcleo central al yo. El yo es aquella parte de la personalidad del hombre que posee sentimientos, percepciones y procesos de pensamiento que ayudan a la personalidad a atender la actividad de la vida diaria. Sin embargo, nunca opera solo, porque hay mucho interjuego entre éste y las dos áreas del inconsciente. Al yo le corresponde la tarea de dirigir los procesos de la vida. La dirección siempre es una proposición vacilante entre el yo en el consciente y el jaloneo e influencia del inconsciente.
Extraversión e introversión. La personalidad extravertida se mueve en dirección a la gente, hacia el objetivo, hacia el mundo no reflexivo y hacia una vida centrada en la acción. La personalidad introvertida se mueve en dirección opuesta, hacia donde el mundo es tranquilo, libre de personas; se centra en experiencias subjetivas.
Funciones superiores y funciones inferiores. Las funciones son las siguientes: intuición: por qué es (teoría); sensación: qué es (reconocimiento); sentimiento: qué vale (valor) y pensamiento: qué significa (comprensión).
La mayoría de las personalidades utilizan una función más que otras en forma continua y cómoda. Esta se convierte en la función superior, mientras que el resto de ellas permanecen inferiores.
Energía física y energía psíquica. Toda la energía del individuo proviene de la libido. De la líbido surgen dos tipos de energía: física y psíquica. Como ambas usan la misma fuente, a veces puede haber conflicto en sus demandas al respecto de la fuente de energía. La polaridad de energía física (caminar, ejecutar un trabajo muscular, etc.), con energía psíquica (pensamiento, sentimiento, percepciones, etc.), crea una reciprocidad que mantiene al individuo más o menos en balance entre ambos polos.
Necesidades orgánicas y y culturales. Las necesidades orgánicas tienen precedencia en la obtención de la energía libidinosa(física) primero. Después de que las necesidades orgánicas han sido satisfechas, las necesidades psíquicas pueden usar la energía restante. Las demandas principales para mantener la vida (comer, dormir, eliminar, etc) deben ser satisfechas antes que los hombres puedan desear perseguir necesidades culturales (leer, crear, arte, tener pasatiempos, etc).
Ánima y Ánimus. En los hombres la característica femenina se llama ánima. En las mujeres la característica masculina se llama ánimus, revelando la opinión de Jung acerca de que existe algo del sexo opuesto en cada uno de los sexos.
Sublimación y represión. En la sublimación la personalidad se mueve hacia adelante porque el mundo exterior alienta sus motivos. Al serle dado aliento, la energía psíquica sublimada puede actuar en una forma racional y coordinar su fuerza para lograr la meta deseada. La represión es molesta. La energía psíquica está bloqueada; no puede desaparecer, por tanto, desciende a los lugares más profundos del inconsciente, creando tensiones mayores a medida que está más reprimida. Al no estar dominada, porque su meta es inaccesible, la energía psíquica reprimida sólo puede crear presión. Esto origina que la personalidad adopte formas neuróticas y extrañas; cambios repentinos de estado de ánimo, irritabilidad, dolores de cabeza, falta de concentración; todos o cualquiera de estos pueden ser el resultado de la energía psíquica reprimida.
Causalidad y teleología. El término teleología es muy importante en el trabajo de Jung; se encuentra con frecuencia en filosofía y teología que en psicología, y significa esencialmente “que ele presente puede ser explicado en términos del futuro”.
Jung creyó firmemente que todo hombre se conduce en el presente por una filosofía que mira hacia delante. Estuvo dispuesto a admitir que el progreso humano puede verse frenado por sus hábitos del pasado; pero insistió también en que el hombre tiene puestos los ojos en lo futuro. El pasado es el prólogo; el presente es acción, mientras el futuro determina la conducta.
Proceso de individualización. Todos los factores de personalidad deberán ser balanceados en forma equitativa si ha de surgir un self real. La verdadera meta de la vida es buscar un estado completo de desarrollo de todas las partes componentes, sean psíquicas u orgánicas, conscientes o inconscientes. Sin embargo, Jung afirmó que un estado de cosas tan perfecto es imposible, ya que el hombre no es un sistema cerrado que exista sólo dentro de sí mismo. El ser humano no puede evitar los tormentos y el stress del mundo exterior más de lo que puede mantener su self orgánico interior en un estado balanceado entre él mismo y la sociedad o el sueño y la vigilia.
Autorrealización. Jung fue optimista respecto al hombre y su futuro; vio el futuro como bueno. El mejoramiento gradual del hombre no aflora de un esfuerzo de las masas, sino del propio individuo. La individualización dentro del sujeto (lograr que todas las partes del self logren la igualdad) y los individuos como entidades únicas y separadas, son los puntos clave del progreso del hombre como totalidad, ya que éste actúa en concierto con otros hombres, principalmente por razones de bienestar y ayuda mutua.
Componentes de la autorrealización.
El yo. Jung refinó y confinó el concepto del yo para incluir solo las actividades mentales conscientes del hombre. El yo estructura lo externo y, en parte, el mundo interno del individuo. A través del yo se conoce a sí mismo. El yo atiende a los procesos conscientes del pensar, percibir e identificar sensaciones del mundo en el que vive. Es el yo lo que mejor conoce el hombre y opera a su propio nivel en su mundo cotidiano. Para Jung, el yo existe en el centro del mundo consciente del hombre. Sin embargo, debido a que está en el núcleo de su mundo consciente, debe por tanto, encontrarse en conflicto con el mundo inconsciente.
Self. Éste, “encontrándose a la mitad del camino entre el consciente y el inconsciente”, es capaz de dar equilibrio a la personalidad total: la psique. Hace más que balancear esta última; además, la mantiene en una posición relativamente estable. El hombre logra tal estabilidad sólo, en la mayoría de los casos, después de haber pasado por las brusquedades de la adolescencia y la orientación mundana del adulto joven.
Funciones superiores y funciones inferiores. Las funciones son las siguientes: intuición: por qué es (teoría); sensación: qué es (reconocimiento); sentimiento: qué vale (valor) y pensamiento: qué significa (comprensión).
La mayoría de las personalidades utilizan una función más que otras en forma continua y cómoda. Esta se convierte en la función superior, mientras que el resto de ellas permanecen inferiores.
Energía física y energía psíquica. Toda la energía del individuo proviene de la libido. De la líbido surgen dos tipos de energía: física y psíquica. Como ambas usan la misma fuente, a veces puede haber conflicto en sus demandas al respecto de la fuente de energía. La polaridad de energía física (caminar, ejecutar un trabajo muscular, etc.), con energía psíquica (pensamiento, sentimiento, percepciones, etc.), crea una reciprocidad que mantiene al individuo más o menos en balance entre ambos polos.
Necesidades orgánicas y y culturales. Las necesidades orgánicas tienen precedencia en la obtención de la energía libidinosa(física) primero. Después de que las necesidades orgánicas han sido satisfechas, las necesidades psíquicas pueden usar la energía restante. Las demandas principales para mantener la vida (comer, dormir, eliminar, etc) deben ser satisfechas antes que los hombres puedan desear perseguir necesidades culturales (leer, crear, arte, tener pasatiempos, etc).
Ánima y Ánimus. En los hombres la característica femenina se llama ánima. En las mujeres la característica masculina se llama ánimus, revelando la opinión de Jung acerca de que existe algo del sexo opuesto en cada uno de los sexos.
Sublimación y represión. En la sublimación la personalidad se mueve hacia adelante porque el mundo exterior alienta sus motivos. Al serle dado aliento, la energía psíquica sublimada puede actuar en una forma racional y coordinar su fuerza para lograr la meta deseada. La represión es molesta. La energía psíquica está bloqueada; no puede desaparecer, por tanto, desciende a los lugares más profundos del inconsciente, creando tensiones mayores a medida que está más reprimida. Al no estar dominada, porque su meta es inaccesible, la energía psíquica reprimida sólo puede crear presión. Esto origina que la personalidad adopte formas neuróticas y extrañas; cambios repentinos de estado de ánimo, irritabilidad, dolores de cabeza, falta de concentración; todos o cualquiera de estos pueden ser el resultado de la energía psíquica reprimida.
Causalidad y teleología. El término teleología es muy importante en el trabajo de Jung; se encuentra con frecuencia en filosofía y teología que en psicología, y significa esencialmente “que ele presente puede ser explicado en términos del futuro”.
Jung creyó firmemente que todo hombre se conduce en el presente por una filosofía que mira hacia delante. Estuvo dispuesto a admitir que el progreso humano puede verse frenado por sus hábitos del pasado; pero insistió también en que el hombre tiene puestos los ojos en lo futuro. El pasado es el prólogo; el presente es acción, mientras el futuro determina la conducta.
Proceso de individualización. Todos los factores de personalidad deberán ser balanceados en forma equitativa si ha de surgir un self real. La verdadera meta de la vida es buscar un estado completo de desarrollo de todas las partes componentes, sean psíquicas u orgánicas, conscientes o inconscientes. Sin embargo, Jung afirmó que un estado de cosas tan perfecto es imposible, ya que el hombre no es un sistema cerrado que exista sólo dentro de sí mismo. El ser humano no puede evitar los tormentos y el stress del mundo exterior más de lo que puede mantener su self orgánico interior en un estado balanceado entre él mismo y la sociedad o el sueño y la vigilia.
Autorrealización. Jung fue optimista respecto al hombre y su futuro; vio el futuro como bueno. El mejoramiento gradual del hombre no aflora de un esfuerzo de las masas, sino del propio individuo. La individualización dentro del sujeto (lograr que todas las partes del self logren la igualdad) y los individuos como entidades únicas y separadas, son los puntos clave del progreso del hombre como totalidad, ya que éste actúa en concierto con otros hombres, principalmente por razones de bienestar y ayuda mutua.
Componentes de la autorrealización.
El yo. Jung refinó y confinó el concepto del yo para incluir solo las actividades mentales conscientes del hombre. El yo estructura lo externo y, en parte, el mundo interno del individuo. A través del yo se conoce a sí mismo. El yo atiende a los procesos conscientes del pensar, percibir e identificar sensaciones del mundo en el que vive. Es el yo lo que mejor conoce el hombre y opera a su propio nivel en su mundo cotidiano. Para Jung, el yo existe en el centro del mundo consciente del hombre. Sin embargo, debido a que está en el núcleo de su mundo consciente, debe por tanto, encontrarse en conflicto con el mundo inconsciente.
Self. Éste, “encontrándose a la mitad del camino entre el consciente y el inconsciente”, es capaz de dar equilibrio a la personalidad total: la psique. Hace más que balancear esta última; además, la mantiene en una posición relativamente estable. El hombre logra tal estabilidad sólo, en la mayoría de los casos, después de haber pasado por las brusquedades de la adolescencia y la orientación mundana del adulto joven.
Estado consciente e inconsciente. Estos dos estados son componentes primordiales de la existencia del hombre. Cuando la psique es capaz de usarlos y vivir de ambos para beneficiarse, se dice que se encuentra en un estado de equilibrio.
El inconsciente está dividido en dos partes: el personal y el colectivo. El inconsciente personal contiene fenómenos tales como la persona y los complejos. El inconsciente colectivo contiene los conceptos de arquetipos, la sombra y la sincronicidad.
Persona. Jung adoptó el término griego persona, que significa máscara, para describir la “cara” que el hombre le presenta a la sociedad. Este rostro puede ser bastante diferente de sus sentimientos e intenciones reales.
El individuo que vive principalmente bajo una máscara pública, se llama hombre personal. Cuando la persona se ve disminuida por el hombre, y más se acerca éste a la autorrealización genuina, surge lo que Jung denominó el hombre individual. La vida es una lucha entre los extremos del hombre personal e individual como caracteres dentro de una misma personalidad.
Los mecanismos de la autorrealización. El hombre logra la autorrealización por medio de diferentes y variados métodos, algunos de ellos incompatibles con otros; algunos complementarios.
a) Antes que todos los mecanismos de autorrealización, están los factores polares: regresión y progresión; inconsciente personal y colectivo; extraversión e introversión; funciones superiores e inferiores; energía física y psíquica; necesidades orgánicas y culturales; ánima y animus; sublimación y represión; causalidad y teleología.
b) A través de la herencia, el hombre gana dos valiosos factores, que a medida que progresa la vida, le capacitan en mejor forma para lograr su autorrealización; un sistema biológico, totalmente equipado con instintos; también hereda la potencialidad de las experiencias raciales, que Jung denominó imágenes primordiales o arquetipos, o imagos, o patrones conductuales.
c) El hombre es más que una acumulación de sus experiencias pasadas; también es una colección de sueños y deseos para el futuro. De esta manera, se vuelve una criatura que mira hacia delante, un hecho que Jung consideró de importancia capital para lograr la autorrealización. El hombre nunca puede autorrealizarse totalmente sin conducta propositiva.
d) Es muy raro, en la teoría jungiana, que un adolescente o un adulto joven alcancen una autorrealización completa. A medida que el individuo se desarrolla a lo largo de los años, su fuente principal de energía es orgánica y existe en el vulnerable nivel consciente.
e) Jung sostuvo que solo a medida que se desarrollan los diversos componentes de la personalidad se puede llegar a la autorrealización.
f). Los símbolos son muy importantes en la teoría de personalidad de Jung. El hombre es afortunado en el sentido de que puede operar en su vida con símbolos. Muchos de los aspectos humanos existen a nivel simbólico a través de dibujos, palabras, sueños, música y expresiones artísticas, y el simbolismo del vestido y del lenguaje. El simbolismo ayuda al hombre a lograr un self más elevado y diferenciado de lko que es posible para los animales.
Estados inconscientes. A diferencia de Freud, Jung dividió el estado de inconsciencia en dos categorías, ambas muy importantes para la conducta del hombre. No incluyó los estados preconscientes o subconscientes en su teoría. Debajo del nivel del yo, que se encuentra en el estado consciente del ser, están el inconsciente personal y el colectivo. Ambos pueden operar por separado o en forma armónica. Todas las experiencias que el hombre tiene a lo largo de su vida no se olvidan ni desaparecen. Se vuelven parte del inconsciente personal. Esta región de la mente es el almacén de la experiencia. Por tanto, cada individuo tiene un inconsciente personal diferente al de los demás sujetos.
Complejos. A medida que un hombre sigue viviendo y colecciona experiencias en muchas áreas, empieza a construir núcleos de memoria, emociones y sentimientos residuales, alrededor de ciertos fenómenos. Estos núcleos centrales de la experiencia son llamados complejos. Éstos evolucionan a partir de experiencias repetitivas que pudieron haber sido lo suficientemente satisfactorias o fuertes como para dejar residuos en el yo; también realizan otra función: la de extraer e interpretar experiencias nuevas alrededor del complejo ya existente. A esto se le denomina el poder de constelación del complejo.
Inconsciente colectivo. Incluye todas las experiencias acumuladas del hombre desde su existencia prehumana, siempre y cuando la experiencia haya sido lo suficientemente repetida como para dejar huellas némicas. El inconsciente colectivo es universal; es la base fundamental de toda la personalidad o psique. Todo lo que el hombre es en el presente está construido sobre el inconsciente colectivo.
Arquetipos. Es el nombre que se da por lo general a los tipos de imágenes del inconsciente colectivo que el hombre usa con mayor frecuencia. Jung dieron nombres a unos cuantos arquetipos como: Dios, demonio, figuras de la madre y del padre, el hijo, nacimiento, muerte, reencarnación, el fin del mundo, y las figuras del héroe y el villano.
Jung propuso el término sombra para representar los instintos crudos, salvajes y animales del hombre.
Otro tipo de fenómeno, que Jung denominó sincronicidad, se aplica a los arquetipos. Un pensamiento o un evento pueden ocurrir simultáneamente sin que uno sea causado por el otro.
Teleología. La forma en que Jung utilizó el término varió el significado para incluir diversas cosas. Básicamente significa que el hombre está mejorando constantemente y que alguna vez quizá logrará la verdadera y total autorrealización.
El inconsciente está dividido en dos partes: el personal y el colectivo. El inconsciente personal contiene fenómenos tales como la persona y los complejos. El inconsciente colectivo contiene los conceptos de arquetipos, la sombra y la sincronicidad.
Persona. Jung adoptó el término griego persona, que significa máscara, para describir la “cara” que el hombre le presenta a la sociedad. Este rostro puede ser bastante diferente de sus sentimientos e intenciones reales.
El individuo que vive principalmente bajo una máscara pública, se llama hombre personal. Cuando la persona se ve disminuida por el hombre, y más se acerca éste a la autorrealización genuina, surge lo que Jung denominó el hombre individual. La vida es una lucha entre los extremos del hombre personal e individual como caracteres dentro de una misma personalidad.
Los mecanismos de la autorrealización. El hombre logra la autorrealización por medio de diferentes y variados métodos, algunos de ellos incompatibles con otros; algunos complementarios.
a) Antes que todos los mecanismos de autorrealización, están los factores polares: regresión y progresión; inconsciente personal y colectivo; extraversión e introversión; funciones superiores e inferiores; energía física y psíquica; necesidades orgánicas y culturales; ánima y animus; sublimación y represión; causalidad y teleología.
b) A través de la herencia, el hombre gana dos valiosos factores, que a medida que progresa la vida, le capacitan en mejor forma para lograr su autorrealización; un sistema biológico, totalmente equipado con instintos; también hereda la potencialidad de las experiencias raciales, que Jung denominó imágenes primordiales o arquetipos, o imagos, o patrones conductuales.
c) El hombre es más que una acumulación de sus experiencias pasadas; también es una colección de sueños y deseos para el futuro. De esta manera, se vuelve una criatura que mira hacia delante, un hecho que Jung consideró de importancia capital para lograr la autorrealización. El hombre nunca puede autorrealizarse totalmente sin conducta propositiva.
d) Es muy raro, en la teoría jungiana, que un adolescente o un adulto joven alcancen una autorrealización completa. A medida que el individuo se desarrolla a lo largo de los años, su fuente principal de energía es orgánica y existe en el vulnerable nivel consciente.
e) Jung sostuvo que solo a medida que se desarrollan los diversos componentes de la personalidad se puede llegar a la autorrealización.
f). Los símbolos son muy importantes en la teoría de personalidad de Jung. El hombre es afortunado en el sentido de que puede operar en su vida con símbolos. Muchos de los aspectos humanos existen a nivel simbólico a través de dibujos, palabras, sueños, música y expresiones artísticas, y el simbolismo del vestido y del lenguaje. El simbolismo ayuda al hombre a lograr un self más elevado y diferenciado de lko que es posible para los animales.
Estados inconscientes. A diferencia de Freud, Jung dividió el estado de inconsciencia en dos categorías, ambas muy importantes para la conducta del hombre. No incluyó los estados preconscientes o subconscientes en su teoría. Debajo del nivel del yo, que se encuentra en el estado consciente del ser, están el inconsciente personal y el colectivo. Ambos pueden operar por separado o en forma armónica. Todas las experiencias que el hombre tiene a lo largo de su vida no se olvidan ni desaparecen. Se vuelven parte del inconsciente personal. Esta región de la mente es el almacén de la experiencia. Por tanto, cada individuo tiene un inconsciente personal diferente al de los demás sujetos.
Complejos. A medida que un hombre sigue viviendo y colecciona experiencias en muchas áreas, empieza a construir núcleos de memoria, emociones y sentimientos residuales, alrededor de ciertos fenómenos. Estos núcleos centrales de la experiencia son llamados complejos. Éstos evolucionan a partir de experiencias repetitivas que pudieron haber sido lo suficientemente satisfactorias o fuertes como para dejar residuos en el yo; también realizan otra función: la de extraer e interpretar experiencias nuevas alrededor del complejo ya existente. A esto se le denomina el poder de constelación del complejo.
Inconsciente colectivo. Incluye todas las experiencias acumuladas del hombre desde su existencia prehumana, siempre y cuando la experiencia haya sido lo suficientemente repetida como para dejar huellas némicas. El inconsciente colectivo es universal; es la base fundamental de toda la personalidad o psique. Todo lo que el hombre es en el presente está construido sobre el inconsciente colectivo.
Arquetipos. Es el nombre que se da por lo general a los tipos de imágenes del inconsciente colectivo que el hombre usa con mayor frecuencia. Jung dieron nombres a unos cuantos arquetipos como: Dios, demonio, figuras de la madre y del padre, el hijo, nacimiento, muerte, reencarnación, el fin del mundo, y las figuras del héroe y el villano.
Jung propuso el término sombra para representar los instintos crudos, salvajes y animales del hombre.
Otro tipo de fenómeno, que Jung denominó sincronicidad, se aplica a los arquetipos. Un pensamiento o un evento pueden ocurrir simultáneamente sin que uno sea causado por el otro.
Teleología. La forma en que Jung utilizó el término varió el significado para incluir diversas cosas. Básicamente significa que el hombre está mejorando constantemente y que alguna vez quizá logrará la verdadera y total autorrealización.
Carolina Gomez

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